Las videntes de Garabandal

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Las destinatarias principales de las visiones, conversaciones, paseos y juegos de las apariciones de Garabandal, fueron cuatro niñas (Conchita, Mari Cruz, Loli y Jacinta) que vivían en el pueblo, de 11 y 12 años de edad en 1961. Su instrucción entonces era elemental, de acuerdo con las pobres condiciones y lo apartado del lugar, aunque todas sabían leer y escribir. Las cuatro niñas vivieron a la vez la primera aparición del arcángel S. Miguel, pero no todas terminaron sus experiencias al mismo tiempo, sino que lo hicieron progresivamente. Mari Cruz finaliza en septiembre de 1962. Loli y Jacinta en enero de 1963, si bien algunas tuvieron locuciones posteriores, y Conchita es la última que termina en noviembre de 1965. Ocasionalmente, alguna otra persona vio alguno de los fenómenos sobrenaturales que tenían las niñas, pero es algo aislado dentro del conjunto de las apariciones de Garabandal. Entre ellos se encuentra el Padre Luis Andreu S.J., que falleció inesperadamente al día siguiente de su visión, y el Santo Padre Pío que conoció los acontecimientos de Garabandal por vía sobrenatural desde su convento en el sur de Italia.

Videntes de Garabandal en éxtasis

Habitualmente la aparición en Garabandal se anunciaba interiormente con antelación a las niñas, quienes en el momento de comenzar quedaban en éxtasis. Esta situación no les impedía moverse o hablar, pero si aislaba sus sentidos de otras percepciones diferentes de la propia visión, haciéndolas insensibles a focos, pinchazos, golpes fortuitos, etc. Con frecuencia los movimientos de todas eran congruentes entre ellas y de gran precisión de modo que era patente que actuaban respondiendo a lo que percibían de otra realidad, que resultaba invisible a los demás que las rodeaban.

 

Durante el periodo de manifestaciones extraordinarias y también después, las niñas fueron sometidas a todo tipo de interrogatorios y procesos de investigación civiles y eclesiásticos, no siempre bien intencionados, ni libres de amenazas o coacciones, a los que respondieron generalmente de manera favorable y acorde con lo que multitud de testigos habían observado. Sin embargo, dentro del ambiente general que en aquellos años en España era de férreo control político y estrecha colaboración entre autoridades civiles y eclesiásticas, resultó fácil amedrentar en ocasiones a unas sencillas niñas campesinas y así hubo excepciones en las declaraciones de las niñas sobre la veracidad de los hechos, a las que se acogieron interesadamente los detractores de lo que ocurría en Garabandal para negar su autenticidad.

A diferencia de lo que ocurrió con los videntes en Fátima, Lourdes o La Salette, al terminar las apariciones de Garabandal las niñas no ingresaron definitivamente en un convento religioso, aunque durante algún tiempo algunas lo pensaron. Su vida continuó tras el periodo de apariciones como esposas y madres de familia en España y Estados Unidos. De hecho en Garabandal la Virgen con frecuencia besó anillos de matrimonio entre otros objetos que dejó con ese recuerdo maternal. Jesús hará prodigios mediante los objetos besados por Ella, antes y después del Milagro, y las personas que usen con fe tales objetos, pasarán en esta vida el purgatorio. Recientemente, el 20 de abril del 2009, falleció Loli en USA, tras una larga enfermedad rodeada de su familia.

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