El juicio de la Iglesia sobre las apariciones de Garabandal

Pin It
Han pasado 50 años del comienzo de las apariciones de Garabandal. La autoridad eclesiástica diocesana de Santander ha sido ostentada en este tiempo por seis obispos titulares y un obispo administrador apostólico sin que hasta ahora exista un juicio definitivo sobre el origen sobrenatural de los sucesos de Garabandal. La primera nota del obispado se emite el 26 agosto de 1961. El 7 de octubre de 1962 se prohíbe a los sacerdotes y religiosos ir a Garabandal sin permiso diocesano y se libera ese mandato en 1988. Hubo comisiones de estudio que, a pesar del eco mediático que tuvieron, finalmente no han servido para que se emitiera la sentencia.

Beata Madre Teresa y Conchita de Garabandal Inicialmente era comprensible que la magnitud de los hechos exigiera prudencia o que la temática de los mensajes que afectaba directamente a la situación eclesial dificultara una aprobación formal por quien a la vez era juez y parte implicada. Después de 50 años, a la vista de los frutos y de la historia vertiginosa de las últimas décadas que confirmaba los temores de los mensajes de Garabandal, la opinión de los fieles sobre el estado de la cuestión no es tan benigna. Incluso hay quién se pregunta de qué serviría una aprobación tardía o posterior a los hechos que el Cielo con su intervención deseaba evitar. En la tierra se dice que justicia tardía, no es justicia. Por fortuna, San Pablo no recomendó suspender el juicio personal hasta tener el público de la Iglesia, sino que mandó examinadlo todo y quedaos con lo bueno (1 Tes. 5, 21)

Aparte de las formalidades jurídicas, sabemos que al menos dos Papas (Pablo VI y Juan Pablo II), tres santos (Padre Pío, San Josemaría y Santa Maravillas de Jesús) y dos beatos (Beata Madre Teresa de Calcuta y el próximo beato Juan Pablo II) han opinado positivamente a título personal sobre el origen celestial de las manifestaciones de Garabandal.

Indirectamente, la situación de indefinición oficial de la Iglesia ha tenido la gran ventaja de que Garabandal después de 50 años aún sigue siendo un pequeño y perdido pueblo de montaña, en el que pocas cosas han cambiado. A diferencia de otros lugares de apariciones marianas, el pueblo no se ha transformado en un gran santuario con explanada para recibir multitudinarias peregrinaciones. Las pequeñas casitas, las estrechas callejas y la cuidada iglesia, en la que no caben más de 150 personas, aún transmiten el núcleo del mensaje que la Virgen mostró en Garabandal a través de unos meses de interacción constante con lo sencillo y cotidiano de la vida de unos pobres campesinos, semejantes a otros muchos millones de todo el mundo: enseñar de modo práctico cómo unir lo grande y lo pequeño de la vida para acercar constantemente el Cielo a los hombres El mejor monumento representativo de éste mensaje que la Virgen enseñó al mundo en Garabandal es la misma pequeña aldea que aún pervive y sus gentes sencillas.

En aquellos años, el Concilio Vaticano II mandó el mismo mensaje de forma solemne en sus documentos al mundo. La santidad no es cosa de unos pocos privilegiados, sino tarea de todos los cristianos que deben buscar cumplir la Voluntad de Dios allá donde la Providencia divina les ha situado. Dios no es un ser lejano que se encuentra allá arriba en las estrellas, sino que está en medio de las tareas más comunes del quehacer cotidiano. La época de la mayoría de edad espiritual de los laicos se comenzaba a sentir con especial fuerza en la Iglesia en aquellos años. Garabandal era el aula de prácticas que el Cielo abría en la tierra para aplicar las enseñanzas solemnes que impartía el Concilio desde su cátedra en Roma. En parte, gracias a la indefinición de la aprobación eclesial sobre Garabandal, aquella aula aún permanece intacta entre nosotros.

 

Pin It

Destacado

Canal de Vídeo

Visita nuestro canal de vídeo con contenido relevante y actualizado

Visitar canal

Lo más vendido

Actualidad